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Método de estudio

Cómo estudiar la Ley 39/2015 para oposiciones (con esquema de plazos)

Método práctico para dominar la LPAC: orden de estudio por títulos, esquema de los plazos más preguntados y cómo fijarlo todo con tests.

Actualizado el 6/7/2026 13 min de lectura

El reto de estudiar la Ley 39/2015

La Ley 39/2015 del Procedimiento Administrativo Común es la norma que más cae en las oposiciones administrativas, pero también una de las que peor se retienen. El problema no suele ser entenderla, sino memorizar sus plazos, sus recursos y sus matices, que se confunden entre sí con facilidad.

Por eso conviene atacarla con un método, no solo con lecturas. Esta guía se centra en cómo estudiarla para que se quede: por dónde empezar, cómo construir un esquema de plazos que no falle y cómo fijarla con test. El objetivo no es leerla más veces, sino recordarla el día del examen.

Por qué la 39/2015 decide exámenes

Esta ley regula cómo se relaciona la Administración con el ciudadano: los interesados, los actos administrativos, el procedimiento y los recursos. Aparece en Auxiliar, Administrativo, Gestión y en casi cualquier cuerpo general, así que dominarla rinde en varias oposiciones a la vez.

Quien la lleva floja pierde una parte enorme de las preguntas y difícilmente alcanza el corte. La ventaja es que es muy preguntable, con datos concretos que, bien estudiados, dan puntos seguros. Invertir tiempo aquí es de lo más rentable de todo el temario administrativo.

Primero el mapa, después el detalle

El error más común es empezar a memorizar artículos sueltos sin tener una visión de conjunto. Antes de eso conviene construir el mapa de la ley: sus grandes bloques, que son los interesados, la actividad de las administraciones, el acto administrativo, el procedimiento y la revisión de los actos.

Con ese esqueleto en la cabeza, cada artículo tiene un lugar donde encajar y deja de flotar aislado. Estudiar del mapa al detalle, y no al revés, es lo que hace que la ley se entienda como un sistema y no como una lista inconexa de normas difíciles de recordar.

Orden de estudio recomendado

No todos los bloques caen igual, así que conviene estudiarlos por rentabilidad. Lo más preguntado son los interesados y su capacidad, el acto administrativo con sus requisitos y su eficacia, el procedimiento por fases y, muy especialmente, los recursos administrativos.

Empezar por esos bloques asegura pronto los puntos que más deciden. Los contenidos menos preguntados se dejan para después. Estudiar con este criterio hace que, aunque no llegues a dominarlo todo, lleves bien justo lo que más aparece en el examen.

El acto administrativo y los recursos

El acto administrativo es el núcleo de la ley: sus requisitos, la notificación y, sobre todo, la diferencia entre nulidad de pleno derecho y anulabilidad, que es una pregunta estrella. Este bloque conecta directamente con los recursos, porque lo que se recurre son actos.

Los recursos, alzada, reposición y extraordinario de revisión, son de lo más preguntado. Estudiarlos con una tabla comparativa que enfrente plazo, órgano y supuesto de cada uno es la forma más eficaz de no confundirlos. Este par de bloques merece la mayor parte de tu esfuerzo.

El esquema de plazos imprescindible

Los plazos son lo que más se confunde y lo que más se pregunta, así que merecen un esquema propio. La técnica es reunir en una sola tabla todos los plazos de la ley, agrupados por materia, y repasarla aparte hasta que los datos salgan en frío.

Estos son algunos de los plazos que no puedes fallar y que conviene tener siempre a mano en tu esquema:

  • Plazo general para resolver cuando la norma no fija otro: 3 meses.
  • Recurso de alzada: 1 mes si el acto es expreso; ante el órgano superior.
  • Recurso de reposición: 1 mes si el acto es expreso; es potestativo.
  • Plazo para subsanar una solicitud: 10 días, ampliables en ciertos casos.
  • Silencio en procedimientos a solicitud del interesado: por regla general positivo, con excepciones.
  • Notificación: debe cursarse en un plazo breve desde que se dicta el acto.

Cómo memorizar los plazos sin confundirlos

Memorizar plazos parecidos es más fácil con trucos. Agruparlos por duración, buscar patrones y crear reglas mnemotécnicas ayuda a que no se mezclen. Por ejemplo, fijar que la mayoría de recursos ordinarios tienen un plazo de un mes crea un ancla que ordena los demás.

También ayuda repasar el esquema de plazos con frecuencia y de forma espaciada, y hacer test específicos solo de plazos hasta automatizarlos. Los plazos no se aprenden leyéndolos una vez, se aprenden repasándolos y practicándolos hasta que responder es un acto reflejo.

El cómputo de plazos, un clásico técnico

Además de los plazos concretos, la ley regula cómo se cuentan, un tema que cae con frecuencia. Hay que distinguir los plazos en días hábiles de los fijados en meses o años, saber qué días son inhábiles y cuándo empieza a contar cada plazo.

Es un contenido árido pero muy preguntable, porque se presta a preguntas de cálculo. Entender las reglas del cómputo y practicarlas con ejemplos concretos evita fallar preguntas que solo piden aplicar bien una norma, no memorizar un dato.

Recuperación activa: estudiar con test

La forma más eficaz de fijar esta ley es la recuperación activa, es decir, obligarte a recordar en lugar de releer. Hacer test desde el primer día, incluso de temas recién estudiados, convierte la lectura pasiva en memoria sólida y te muestra qué artículos confundes.

Cada pregunta fallada señala un punto débil que corregir. En una ley tan densa, el test no es un examen final, es la herramienta principal de estudio: revela justo los matices que se escapan y los fija a base de repetición dirigida.

El repaso espaciado de la ley

Por su volumen de datos, la Ley 39/2015 se olvida rápido si no se repasa. El repaso espaciado, volviendo a los esquemas y a los plazos en intervalos crecientes, mantiene fresco lo aprendido con poco esfuerzo y frena la curva del olvido.

Conviene volver a ella de forma recurrente durante toda la preparación, no estudiarla una vez y abandonarla. Un repaso corto y frecuente del esquema de plazos y de la tabla de recursos basta para que estos datos, que tanto cuestan, sigan disponibles el día del examen.

La relación con la Ley 40/2015

La Ley 39/2015 se estudia mejor junto a su gemela, la Ley 40/2015, que regula el funcionamiento interno del sector público. Una mira hacia el ciudadano y la otra hacia la organización, y en el examen aparecen preguntas que juegan con la confusión entre ambas.

Tener un esquema que enfrente qué regula cada una evita ese error frecuente. Estudiarlas en paralelo, con la frontera clara entre procedimiento y organización, refuerza las dos y prepara para las preguntas que las comparan directamente.

Errores frecuentes al estudiar la Ley 39/2015

El primer error es memorizar los plazos sin ordenarlos en una tabla, de modo que se enredan. El segundo es estudiar la ley leyéndola, sin test, cuando es puro contenido preguntable que exige recuperación activa.

El tercero es dejar los recursos para el final por parecer difíciles, cuando son de lo más rentable, y el cuarto es no repasar, garantizando olvidar los plazos justo antes del examen. Todos se evitan con esquemas, tablas comparativas y práctica constante de test.

Preguntas frecuentes sobre cómo estudiar la Ley 39/2015

  • ¿Por dónde empiezo? Por el mapa de la ley y luego por los bloques más rentables: acto administrativo, procedimiento y recursos.
  • ¿Cómo memorizo los plazos? Reuniéndolos en una tabla, con reglas mnemotécnicas y test específicos hasta que salgan en frío.
  • ¿Es mejor leer o hacer test? Hacer test; la recuperación activa fija la ley mucho más que releer.
  • ¿Cada cuánto la repaso? De forma espaciada y recurrente durante toda la preparación, sobre todo el esquema de plazos.
  • ¿Estudio a la vez la 40/2015? Sí; en paralelo y con la frontera clara, porque el examen las compara.

Un plan de 4 semanas para dominar la ley

Un plan realista para esta ley podría repartirse así. La primera semana, el mapa de la ley y el bloque de interesados y actos, con test diarios. La segunda, el procedimiento por fases y el silencio administrativo. La tercera, los recursos y la tabla comparativa. La cuarta, plazos, cómputo y repaso general.

Cada semana termina con test de lo estudiado y un repaso de lo anterior, de modo que al final tienes la ley cubierta y consolidada. No es magia, es orden: atacar por bloques rentables, fijar con test y no dejar de repasar los plazos hasta el examen.

La administración electrónica en la ley

Un bloque cada vez más preguntado es el de la administración electrónica: el registro electrónico, las notificaciones electrónicas, la identificación y la firma, y quién está obligado a relacionarse con la Administración por medios electrónicos. Gana peso con la digitalización del sector público.

Conocer estos conceptos y saber, por ejemplo, qué sujetos están obligados a la relación electrónica resuelve preguntas modernas que muchos temarios antiguos cubrían mal. Conviene integrarlo en el estudio de la ley y no tratarlo como un añadido secundario.

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Redacción TestMiOpo

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Las preguntas son de práctica y orientación. No garantizamos que aparezcan en el examen oficial.