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Temario

Ley 39/2015 para oposiciones: qué estudiar primero

Plazos, fases del procedimiento y silencio administrativo: por dónde empezar con una de las leyes más preguntadas.

Actualizado el 28/4/2026 13 min de lectura

Por qué la Ley 39/2015 decide exámenes

La Ley 39/2015 del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas es, con la Constitución, la norma que más cae en las oposiciones administrativas. Regula cómo actúa la Administración frente al ciudadano, y por eso aparece en Auxiliar, Administrativo, Gestión y en casi cualquier cuerpo general.

Dominarla no es opcional: quien la lleva floja pierde una parte enorme de las preguntas y difícilmente llega al corte. La buena noticia es que es una ley muy preguntable, con artículos, plazos y conceptos concretos que se fijan con esquemas y test. Invertir en ella rinde en varias oposiciones a la vez.

Qué regula exactamente esta ley

La Ley 39/2015 regula las relaciones externas entre la Administración y los ciudadanos: quién puede ser interesado, cómo se dictan los actos administrativos, cómo se tramita un procedimiento de principio a fin y cómo se revisan y recurren esos actos.

Conviene distinguirla de su gemela, la Ley 40/2015, que regula el funcionamiento interno del sector público. Una mira hacia fuera, hacia el ciudadano, y la otra hacia dentro, hacia la organización. Tener clara esa frontera evita confundir sus contenidos, un fallo muy habitual en el examen.

Orden de estudio recomendado por rentabilidad

No todos los bloques de la ley caen igual, así que conviene estudiarlos por orden de rentabilidad. Lo más preguntado son los interesados y su capacidad, el acto administrativo con sus requisitos y su eficacia, el procedimiento por fases y, muy especialmente, los recursos administrativos.

Empezar por esos bloques asegura pronto los puntos que más deciden. Los contenidos menos preguntados, como algunas disposiciones sobre iniciativa normativa, se dejan para después. Estudiar con este criterio de rentabilidad hace que cada hora invertida rinda el máximo en el examen.

Los interesados y la capacidad de obrar

El primer bloque clave define quién es interesado en un procedimiento, qué capacidad de obrar se exige y cómo se actúa mediante representación. Aquí caen preguntas sobre quién puede iniciar un procedimiento, sobre la representación y sobre la identificación y firma electrónicas.

Es un bloque de conceptos claros que se fija bien con ejemplos. Entender la diferencia entre capacidad de obrar y legitimación, y saber cómo se acredita la representación, resuelve un grupo de preguntas que se repiten de una convocatoria a otra.

El acto administrativo

El acto administrativo es el corazón de la ley. Hay que dominar sus requisitos, la motivación, la forma y la notificación, y sobre todo la diferencia entre nulidad de pleno derecho y anulabilidad, que es una de las preguntas estrella de cualquier examen administrativo.

También caen la eficacia del acto, la ejecutividad y las causas de su suspensión. Este bloque conecta con los recursos, porque lo que se recurre son actos, así que estudiarlo bien es la base para entender después toda la parte de revisión. Merece tiempo y muchos test.

El procedimiento administrativo por fases

La ley ordena el procedimiento en fases: iniciación, ordenación, instrucción y finalización. Hay que conocer cómo se inicia, de oficio o a solicitud del interesado, los trámites de instrucción como la audiencia y la prueba, y las formas de terminación, incluida la resolución y el silencio administrativo.

El silencio administrativo es un clásico temido: cuándo es positivo y cuándo negativo, y qué efectos tiene. Dominar el esquema de las fases y el sentido del silencio resuelve muchas preguntas y es imprescindible para el supuesto práctico si tu oposición lo tiene.

Los recursos administrativos

Los recursos son, junto al acto, lo más preguntado. Hay que distinguir el recurso de alzada, contra actos que no agotan la vía administrativa, del potestativo de reposición, contra actos que sí la agotan, y del extraordinario de revisión, con sus causas tasadas.

De cada recurso caen el plazo, el órgano competente y los supuestos. La mejor forma de fijarlos es una tabla comparativa que los enfrente. Este bloque es tan rentable que conviene machacarlo con test hasta que las diferencias salgan solas, porque decide muchas preguntas.

Los números que tienes que saber en frío

  • Plazo general para resolver cuando la norma no fija otro: 3 meses.
  • Recurso de alzada: 1 mes si el acto es expreso; se interpone ante el órgano superior.
  • Recurso de reposición: 1 mes si el acto es expreso; es potestativo.
  • Recurso extraordinario de revisión: plazos según la causa, con un límite general vinculado a la firmeza del acto.
  • Plazo para subsanar una solicitud: 10 días, ampliables en ciertos casos.
  • Silencio en procedimientos iniciados a solicitud: por regla general positivo, con excepciones tasadas.

Por qué los plazos son tan importantes

Los plazos de la Ley 39/2015 son de los datos que más se preguntan y de los que más se confunden, porque hay varios parecidos. Un plazo mal recordado es una pregunta fallada segura, y en un examen reñido esos puntos deciden si entras o no.

Por eso conviene reunir todos los plazos en una tabla y repasarla aparte, con trucos mnemotécnicos para los que se resisten. Practicarlos con test específicos de plazos, hasta automatizarlos, es una de las inversiones más rentables al preparar esta ley.

El cómputo de plazos

La ley regula también cómo se cuentan los plazos, un tema técnico que cae con frecuencia. Hay que distinguir los plazos en días hábiles de los fijados en meses o años, saber qué días son inhábiles y cómo afecta a los cómputos, y cuándo empieza a contar cada plazo.

Es un contenido árido pero muy preguntable, porque se presta a preguntas de cálculo. Entender las reglas del cómputo y practicarlas con ejemplos evita fallar preguntas que, en realidad, solo piden aplicar bien una norma concreta.

Cómo estudiarla sin ahogarte

La Ley 39/2015 abruma si se intenta memorizar de corrido. La estrategia que funciona empieza por un esquema de sus bloques, para tener el mapa, y luego ataca cada bloque por orden de rentabilidad, consolidándolo con test antes de pasar al siguiente.

El repaso espaciado y las tablas comparativas de recursos y plazos son tus mejores aliados. En lugar de leerla entera muchas veces, trocéala, entiende su lógica y machácala con preguntas. Así una ley que parece inabarcable se vuelve una de las más rentables del temario.

Errores frecuentes al estudiar la Ley 39/2015

El error más común es confundirla con la Ley 40/2015 y mezclar sus contenidos. El segundo es memorizar los plazos sin ordenarlos, de modo que se enredan entre sí. El tercero es estudiar la ley leyéndola, sin test, cuando es puro contenido preguntable.

Otro fallo es dejar los recursos para el final por parecer difíciles, cuando son de lo más rentable. Y no repasar los plazos con regularidad garantiza olvidarlos. Todos se evitan con esquemas, tablas comparativas y práctica constante de test.

Preguntas frecuentes sobre la Ley 39/2015

  • ¿Qué regula la Ley 39/2015? El procedimiento administrativo común: interesados, actos, procedimiento y recursos.
  • ¿En qué se diferencia de la 40/2015? La 39 mira hacia el ciudadano; la 40 regula el funcionamiento interno del sector público.
  • ¿Por dónde empiezo a estudiarla? Por los bloques más rentables: interesados, acto administrativo, procedimiento y recursos.
  • ¿Qué es lo que más cae? El acto administrativo, los recursos y los plazos.
  • ¿Cómo memorizo los plazos? Con una tabla que los reúna, trucos mnemotécnicos y test específicos hasta automatizarlos.

La relación de la Ley 39/2015 con la Ley 40/2015

Las dos leyes de 2015 se aprobaron juntas y se complementan, pero regulan cosas distintas. La 39/2015 se ocupa del procedimiento hacia el ciudadano, y la 40/2015 del funcionamiento interno del sector público, como los órganos, la delegación de competencias o la responsabilidad patrimonial.

Estudiarlas en paralelo ayuda a no mezclarlas, porque en el examen aparecen preguntas que juegan con la confusión entre ambas. Tener claro qué regula cada una, con un esquema que las enfrente, es la mejor forma de responder con seguridad las preguntas que las comparan.

La administración electrónica en la ley

Un bloque cada vez más preguntado es el de la administración electrónica: el registro electrónico, las notificaciones electrónicas, la identificación y firma, y el derecho y a veces la obligación de relacionarse con la Administración por medios electrónicos.

Este contenido gana peso con la digitalización del sector público y cae con frecuencia. Conocer quién está obligado a relacionarse electrónicamente y cómo funcionan las notificaciones electrónicas resuelve un grupo de preguntas modernas que muchos temarios antiguos no cubrían bien.

Cómo integrar la ley en tu plan de estudio

La Ley 39/2015 no se estudia de una vez y se abandona: por su peso, conviene volver a ella de forma recurrente a lo largo de toda la preparación. Un buen plan la coloca al principio, por su rentabilidad, y la mantiene con test de repaso hasta el examen.

Integrarla con la Constitución y la Ley 40/2015 en un bloque jurídico coherente hace que las tres se refuercen. Ese bloque es la base de casi cualquier oposición administrativa, así que el tiempo invertido rinde en la convocatoria actual y en las que vengan después.

Practica cada bloque con su test

En TestMiOpo tienes test gratis de la Ley 39/2015 organizados para practicar bloque a bloque, además de la Ley 40/2015 y la Constitución. Empieza por un esquema, ataca los bloques por rentabilidad, arma las tablas de recursos y plazos, y consolídalo todo con test hasta que las diferencias salgan solas.

Redacción TestMiOpo

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